
La transición demográfica está cambiando la estructura del país y plantea nuevos desafíos para el empleo, los cuidados y las políticas públicas.
Chile está cambiando. Cada vez nacen menos niños y aumenta el número de personas mayores. En 2024, el país registró una de las tasas de natalidad más bajas de su historia: 1,03 hijos por mujer.
Este cambio significa que en los próximos años habrá más personas mayores y menos personas en edad de trabajar.
La Comisión Nacional de Evaluación y Productividad (CNEP) está estudiando cómo este cambio puede afectar al país. Entre sus principales preocupaciones están el empleo, la productividad y la forma en que se organizan los cuidados.
El envejecimiento de la población no es solo un tema de pensiones o salud. También tiene relación con el trabajo, los cuidados, la participación y la forma en que las organizaciones y el Estado responden a las nuevas necesidades de la sociedad.
Por eso, Chile necesita prepararse para una sociedad en la que las personas vivirán más años. Esto implica crear nuevas oportunidades para participar, trabajar y aportar, junto con mejores sistemas de apoyo y cuidados.
El envejecimiento ya está ocurriendo. El desafío ahora es adaptar nuestras políticas, organizaciones y comunidades para que las personas puedan vivir y participar plenamente durante todas las etapas de la vida.
